Isabella Ladera reveló que comerá su placenta tras parto: estos son los beneficios de esta práctica
Conoce los beneficios que se le atribuyen a consumir la placenta, la práctica de Isabella Ladera y otras famosas.
Isabella Ladera confirmó el nacimiento de su hijo, Koa, el pasado 11 de julio y compartió con sus seguidores varias imágenes de lo que fue su parto en agua.
Sin embargo, además de mostrar ese especial momento, la creadora de contenido también llamó la atención al revelar qué hará con la placenta tras el nacimiento de su bebé.
¿Qué hará Isabella Ladera con la placenta tras el nacimiento de Koa?
A través de una dinámica de preguntas y respuestas en sus redes sociales, Isabella Ladera respondió varias inquietudes de sus seguidores relacionadas con su recuperación y los primeros días junto a Koa.

Fue en ese espacio donde reveló que consumirá la placenta en batido causando revuelo en redes sociales.
Aunque para muchas personas este procedimiento resulta poco conocido, no es la primera vez que un famoso habla abiertamente sobre esta práctica después del parto.
En años anteriores, otras famosas también aseguraron que se comieron la placenta luego del nacimiento de sus hijos.
Entre ellas se encuentran Evaluna Montaner,quien habló sobre este tema tras su segunda hija y Kim Kardashian, que también contó públicamente que decidió recurrir a esta práctica después de uno de sus embarazos.
¿Cuáles son los beneficios de consumir la placenta después del parto?
El consumo de la placenta después del parto es una práctica que algunas mujeres realizan con el objetivo de obtener determinados beneficios durante el posparto.
Generalmente, la placenta es procesada para ser consumida en diferentes presentaciones, entre ellas cápsulas o batidos.

Entre los beneficios que suelen atribuirse a esta práctica están ayudar a disminuir el riesgo de depresión posparto, favorecer la producción de leche materna y contribuir a la recuperación física al aportar hierro y algunas hormonas presentes en este órgano durante el embarazo.
Hay que tener en cuenta que no existe evidencia científica que confirme los beneficios que se le atribuyen a esta práctica.
Asimismo, también existen posibles riesgos asociados a consumir la placenta. Entre ellos se encuentran la posible presencia de bacterias o virus no se procesa adecuadamente, la exposición a metales pesados o sustancias que este órgano filtró durante el embarazo y el riesgo de transmitir infecciones.



