Beneficios y riesgos del running: todo lo que debes saber antes de empezar a correr
Correr aporta beneficios cardiovasculares, metabólicos y mentales, aunque también implica ciertos riesgos físicos.
El running es uno de los ejercicios más populares, pero detrás de su aparente simplicidad hay detalles clave que muchos corredores desconocen. Conocer los beneficios y riesgos es esencial para aprovechar esta práctica al máximo.
¿Cuáles son los principales beneficios del running para la salud?
Correr combina ventajas físicas y psicológicas. Entre sus beneficios más destacados se encuentra la mejora de la salud cardiovascular.
Estudios recientes, como los publicados en The Lancet Public Health (2025), indican que incluso correr 5 a 10 minutos diarios reduce el riesgo de muerte por enfermedades del corazón.

En cuanto al metabolismo, el running ayuda a mantener un peso saludable, mejora la sensibilidad a la insulina y aumenta la quema calórica incluso después de entrenar. También fortalece la densidad ósea y tonifica músculos de las piernas, glúteos y abdomen.
En el ámbito mental, correr activa la liberación de endorfinas, generando sensaciones de bienestar, ayudando a reducir ansiedad y estrés. La neuroplasticidad también se ve beneficiada: correr estimula la producción de BDNF, proteína que mejora memoria y aprendizaje.
¿Qué riesgos o desventajas implica correr con regularidad?
A pesar de sus ventajas, correr es un deporte de alto impacto. Cada zancada ejerce entre 2 y 3 veces el peso corporal sobre articulaciones y músculos. Esto puede generar lesiones, especialmente si se aumentan distancias demasiado rápido.
Según un estudio del British Journal of Sports Medicine (2025), las lesiones aumentan cuando los corredores exceden el 10 % de distancia semanal.

Además, correr sobre superficies duras sin técnica adecuada puede acelerar el desgaste corporal. Además, la falta de entrenamiento complementario puede provocar desequilibrios en músculos estabilizadores y acortamiento de flexores de cadera e isquiotibiales.
En casos de entrenamiento extremo, como ultramaratones, se pueden observar cambios en el corazón y niveles elevados de cortisol que afectan sueño y sistema inmunológico.
¿Cómo se pueden minimizar los riesgos de correr?
La clave está en un enfoque progresivo y equilibrado. Expertos recomiendan la regla del 10%: no aumentar el kilometraje semanal más de un 10% respecto a la semana anterior. Para principiantes, el método CACO (caminar-correr) es ideal.

El calzado específico para tu tipo de pisada y terreno es fundamental, así como entrenar fuerza al menos dos veces por semana para proteger articulaciones y postura. Alternar superficies y cuidar la técnica, usando pasos cortos y frecuentes, ayuda a reducir impactos.
Por último, respetar los días de descanso y diferenciar entre cansancio normal y dolor punzante permite una recuperación segura y efectiva.
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