Esta sería la clave para volver a la rutina después de vacaciones, según expertos
El regreso a la rutina tras las vacaciones puede generar estrés y desánimo. Expertos comparten estrategias simples para afrontar este nuevo inicio.
El regreso a la rutina tras las vacaciones suele venir acompañado de sensaciones incómodas que muchas personas subestiman, el inicio del año, lejos de sentirse como una página en blanco, puede convertirse en un periodo de presión emocional marcado por agendas llenas, responsabilidades acumuladas y una sensación de monotonía que impacta el ánimo.
Sin embargo, expertos aseguran que existen estrategias prácticas para reducir ese impacto y evitar que la rutina se convierta en un detonante de malestar.
¿Por qué la vuelta a la rutina genera tristeza y estrés?
El fin de las vacaciones rompe con un estado de mayor libertad, descanso y control del tiempo. Volver a un ritmo estructurado despierta emociones como desánimo, ansiedad o incertidumbre, especialmente cuando las expectativas personales chocan con la realidad diaria.

A esto se suma la presión social por “empezar el año con todo”, una idea que empuja a exigirse más de la cuenta desde los primeros días.
Psicólogos explican que el cerebro necesita un periodo de adaptación progresiva, pues pretender retomar todas las obligaciones al máximo nivel de productividad desde el primer momento puede generar saturación emocional.
¿Cómo simplificar las tareas diarias para reducir la carga mental?
Una de las claves para disminuir el estrés cotidiano está en dejar de complicar lo simple y replantear la forma en la que se realizan tareas básicas.
Por ejemplo, no todo debe ser perfectamente ordenado o ejecutado bajo estándares rígidos, crear sistemas prácticos como cajones definidos para la ropa o espacios funcionales para objetos de uso diario puede ahorrar tiempo y energía.

Elegir prendas de colores neutros o combinar atuendos similares evita el desgaste mental de decidir qué vestir cada mañana, no revisar constantemente inversiones o asuntos económicos que no requieren seguimiento diario, ya que esa vigilancia permanente incrementa la ansiedad.
Y en el hogar, aceptar cierto nivel de desorden temporal puede ser saludable, para contar con un espacio destinado a objetos sin ubicación fija evita que la organización se convierta en una fuente constante de frustración.
¿Qué hábitos ayudan a enfrentar mejor los problemas del día a día?
Situaciones como preocupaciones económicas, dificultades laborales o tensiones familiares pueden intensificarse si se afrontan desde la urgencia y el control absoluto, especialistas en bienestar recomiendan priorizar momentos de pausa en los que cumplir expectativas externas no sea el objetivo principal.
Además, planear el regreso de las vacaciones con al menos un día de descanso previo al trabajo ayuda a reorganizar la mente y el cuerpo, evitando llegar agotados desde el primer día.
Volver a la rutina no tiene por qué ser sinónimo de malestar si se entiende como un proceso gradual y se construye un equilibrio entre responsabilidad y bienestar personal.
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