¿Lloras más desde que cumpliste 60? Esta sería la razón según la psicología
A partir de los 60, muchas personas lloran con más facilidad y, según expertos, esto refleja mayor conexión emocional.
A medida que se atraviesa la sexta década de vida, muchas personas notan un cambio curioso, las lágrimas aparecen con mayor facilidad y situaciones cotidianas como escuchar una canción del pasado, ver una escena emotiva o recordar a alguien querido pueden despertar una reacción emocional más intensa que años atrás.
¿Por qué es más común llorar después de los 60?
Expertos en salud mental explican que llorar después de los 60 no implica fragilidad, sino una transformación en la manera de procesar las emociones, con el paso del tiempo, las prioridades cambian y la perspectiva vital se amplía.

Además, en generaciones que crecieron bajo la premisa de contener el llanto como símbolo de fortaleza, la madurez puede traer una liberación progresiva de esos mandatos, al disminuir la presión social por “mantener la compostura”, la emoción encuentra más espacio para expresarse de forma natural.
¿Qué dice la psicología sobre llorar con más facilidad a los 60 años?
Desde el enfoque psicológico, esta mayor sensibilidad tiene explicaciones claras. Expertos señalan que con la edad se reduce la inhibición emocional, el sistema nervioso procesa las emociones de manera distinta, con menos urgencia y menos tensión acumulada que en etapas marcadas por responsabilidades laborales intensas o la crianza activa.

La conciencia del paso del tiempo influye igualmente, pues a los 60 años se tiende a valorar más lo vivido y a reconocer tanto los logros como las pérdidas, esta integración vuelve las emociones más profundas y significativas.
¿Es saludable llorar más en esta etapa de la vida?
Desde la psicología, llorar con mayor frecuencia después de los 60 suele interpretarse como una señal positiva, expertos advierten que reprimir emociones durante largos periodos puede generar consecuencias como ansiedad, irritabilidad o malestar físico.
El llanto cumple una función reguladora, ayuda a liberar tensión, ordenar pensamientos y procesar experiencias complejas, y en esta etapa, muchas personas atraviesan un proceso de reconciliación con su vulnerabilidad.
Lejos de ser motivo de alarma, llorar después de los 60 puede indicar mayor autoconocimiento y conexión interna, y en ese contexto, las lágrimas pueden convertirse en un signo de bienestar psicológico y evolución personal.
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